miércoles, 26 de octubre de 2016

Animales realengos llenan las calles del país

El abandono de mascotas ha aumentado en los últimos años


Noticia redactada por Solimar Santana/ Foto suministrada


La crisis económica es una de las razones principales que ha contribuido al aumento en la sobrepoblación de animales realengos en Puerto Rico, provocado por el abandono de cientos de mascotas que han sido lanzadas a deambular por las calles.

Se estima que hay más de 200 mil perros realengos en las vías públicas y se cree que muchos de ellos han sido abandonados por sus dueños, según Wilma Rivera, directora de la Oficina Estatal para el Control de Animales del Departamento de Salud de Puerto Rico.

“Esto es sorprendente porque después que tienen un animal, sea de raza o no, lo dejan en la calle”, denunció Gladys Quiñones, cofundadora de Aguadeños en Defensa de los Animales de Puerto Rico (ADAPR).

Así lo confirmó Olga Rodríguez, agente humanitaria de la Asociación Pro Albergue y Protección de Animales (APAYPA) de Villa Michelle, en Mayagüez: “Nosotros recibíamos sobre 14 mil animales al año, pero desde que comenzó la crisis en el 2006 esta cantidad ha aumentado”.

El mayor problema para Eugenio Crespo, director del albergue Villa Michelle en Mayagüez, es que el abandono de mascotas solo provoca que los animales deambulen y se reproduzcan más, agravando la situación de sobrepoblación.

Un estudio realizado por el “Caribbean Recycling Foundation, Inc.” en el 1999 estima que hay aproximadamente 165 mil animales realengos, siendo el único estudio que trata cifras relacionadas con el problema de animales realengos en Puerto Rico. Desde entonces se estima que casi 17 años después de su realización la cantidad de sobrepoblación haya aumentado.

Yeidy Velázquez, Presidenta de la Organización Ciudadanos Pro Albergue de Animales de Aguadilla (CPAAA) comentó: “lo triste es que aproximadamente un 95 por ciento de los animales que se recogen se tienen que poner a dormir por falta de espacio en los albergues”.

Disminuyen los donativos

Para la Asociación Pro Albergue y Protección de Animales, el problema no es solo que la cantidad de animales realengos haya incrementado, sino también el que las donaciones que reciben vayan disminuyendo.

“Nosotros subsistimos gracias a las donaciones y por los voluntarios que ofrecen de su tiempo, sino no podemos seguir ofreciendo nuestros servicios. Mucho menos ayudar a mejorar la situación de la sobrepoblación de los animales”, añadió Rodríguez de APAYPA.

Un ejemplo de la reducción de donativos recibidos es el caso de una donación fija que recibía regularmente la CPAAA, cuya cifra rondaba entre los $3,500 y $4 mil, y desde hace siete años se redujo a $1,500. Esto es tan solo el reflejo de cómo la crisis económica ha afectado masivamente.

“Desde entonces ya no recibimos donativos como antes”, lamentó Velázquez, cuya preocupación ante estas mermas es el no poder realizar a plenitud su misión.

Los miembros de estas organizaciones son los que se ven mayormente afectados económicamente, ya que son ellos quienes brindan de su propio dinero para mantener las operaciones diarias de las organizaciones a las que pertenecen.

“Tratamos de utilizar las donaciones para cubrir los gastos de alimentos y medicamentos de los animalitos, pero ya el dinero no nos alcanza y cada cual tiene que ponerlo de su bolsillo. Por amor a los animales”, destacó Velázquez, quien lleva años en la CPAAA intentando omitir la práctica de la eutanasia en animales saludables.

Para Quiñones de ADAPR el colmo es que, de cada 10 donativos recibidos, seis son de extranjeros, y los que han disminuido son los que se reciben localmente, mientras que los donantes extranjeros continúan con sus aportaciones. Especialmente los que ha visitado la Isla y quedan impactados con la situación de los animales.

“Es preocupante que sean de otros países a los que realmente le importe lo que está pasando en nuestro país. Ellos cooperan mucho con cosas para las mascotas, pero ¿qué le sucede a la gente de aquí? No les importa”, exclamó la rescatista Quiñones.

La insuficiencia de donativos es otra de las razones por las que las organizaciones han tenido que buscar personas dispuestas a brindar de su tiempo y hogar para cuidar a algunos de estos animales, en lo que consiguen darlos en adopción, tanto en la Isla como en el extranjero.

Ejemplos a seguir

“La Asociación Universitaria Protectora de Animales (AUPA) es un modelo a seguir de lo que se quiere lograr. Es crear conciencia de la importancia del aporte de cada puertorriqueño para mejorar este problema”, dijo la profesora Hilda Colls, encargada de AUPA.

Esta asociación nació de un esfuerzo de la CPAAA y varios profesores de la Universidad de Puerto Rico de Aguadilla, con el propósito de minimizar el sufrimiento de tantos animales abandonados en el área oeste de la Isla.

La AUPA es reconocida por la UPR y está compuesta por estudiantes de la misma universidad, quienes se hacen cargo de algunos de los animales que recogen las organizaciones. Así, encargándole uno o varios animales a cada integrante de la asociación, estos los cuidan en su casa hasta que se le consigue una familia adoptiva.

Otra opción por la cual han optado algunos albergues y organizaciones es la creación de vínculos con asociaciones dedicadas al rescate de animales ubicadas en el exterior, especialmente en Estados Unidos.

La organización “Paws”, creada por la doctora Gwen Davis, es un ejemplo de esos vínculos.

Davis, quien actualmente reside en Isabela y está en contra de la eutanasia de los animales saludables, se mantiene en constante contacto con varios albergues en Estados Unidos. A través de ella, la AUPA y la CPAAA han enviado algunas de las mascotas que rescatan.

Esta opción aumenta las posibilidades de una familia adoptiva para los animales rescatados, pero también es costosa, ya que los animales tienen que irse de la Isla en perfectas condiciones de salud, vacunados y con su expediente al día.

Otro ejemplo es el del veterinario José Armando Cruz, quien tiene una clínica móvil en la que ha realizado aproximadamente 1,500 cirugías y esterilización a perros y gatos en distintas comunidades alrededor de la Isla.

Esta iniciativa comenzó como parte de un sueño profesional y de su compromiso por ayudar al control de la sobrepoblación de animales realengos y abandonados que existe actualmente en la Isla. (Accede vídeo de 4 minutos con su historia, en inglés).

Castigo legal

Algunos no saben que dejar a un animal con la intención de desampararlo es calificado como un acto criminal por la Ley 154 del 4 de agosto de 2008, llamada Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales.

Son más los que desconocen que las restricciones legales implantadas en el 2008 catalogan el abandono de mascotas como un delito grave contra los animales, y que pueden imponer una pena máxima de ocho años de cárcel y una multa de hasta ocho mil dólares. Dependiendo del estado en que se encuentre la mascota al momento del abandono.

La educación como prevención

Para estos grupos y organizaciones de rescate la solución para mejorar el problema del abandono y maltrato de animales está en la educación desde temprana edad, pues los niños son la única esperanza que tiene Puerto Rico para mejorar esta situación que se agrava día a día.

Para ellos, la crisis no es solo económica sino también cultural, por lo que se dedican a dar conferencias en las escuelas como método para concienciar, en un intento por cambiar la mentalidad del puertorriqueño.
Población de animales realengos empeora en Barceloneta

Residentes del sector la Boca alegan que han sido ignorados


Noticia redactada por Solimar Santana/ Foto suministrada

A diario muchos animales rondan día y noche las calles del país rebuscando entre la basura para poder saciar su hambre, siendo ignorados por el gobierno y parte de la población.

El bienestar de estos animales, la mayoría perros y gatos, parece no ser una prioridad para algunos municipios de Puerto Rico, especialmente Barceloneta.

En los ciudadanos de este municipio aún prevalece el coraje y el resentimiento de hace nueve años tras el escándalo ocurrido un 9 de octubre del 2007, donde se hizo público el lanzamiento de cientos de perros y gatos por la firma Animal Control Solutions, en el puente Paso del Indio en Vega Baja. Desde entonces, la imagen de dicho pueblo y por consiguiente de la isla, se vio afectada.

Los residentes del barrio La Boca en Barceloneta, denunciaron que allí siempre ha existido el problema de perros y gatos realengos, pero desde que salió a la luz pública la matanza del 2007, el aumento de esta población ha empeorado notablemente.

Para los vecinos barcelonetenses no es un secreto que personas de otros sectores del mismo municipio y de otros pueblos van constantemente a abandonar y soltar animales en el llano de su barrio. “De vez en cuando aparecen carros que sueltan a dos y tres perros”, indicó Linda Rivera, residente de La Boca.

Para ellos, uno de los problemas con los animales realengos es que afecta sus ventas porque los negocios del área se enfocan en lo que es comida. Además, que reciben clientes de otros pueblos y de Estados Unidos que llevan a sus amigos y familiares a comer alcapurrias y mariscos.

“De cada rato los ves rondando por el área (perros y gatos), con hambre y tumbando zafacones. Es triste”, expuso Juan Torres, dueño del Negocio La Llave del Mar, del mismo sector en Barceloneta.

La percepción de los residentes de esta comunidad es que son ignorados por no encontrarse en una zona denominada como turística. “Se creen que porque estamos en el campo no contamos, pero los perros que se pasan arrastrándose por ahí nos hacen perder clientes”, lamentó Torres.

Los residentes alegaron que las peticiones para el recogido constante de animales realengos en este sector han sido ignoradas, y su reclamo persiste ante una promesa incumplida desde hace nueve años.

“El municipio prometió un albergue. Debería hacer algo concreto y no una simple promesa para tapar el daño ocurrido”, manifestó Rivera.