Animales realengos llenan las calles del país
El abandono de mascotas ha
aumentado en los últimos años
Noticia redactada por Solimar Santana/ Foto suministrada
La crisis económica es una de
las razones principales que ha contribuido al aumento en la sobrepoblación de
animales realengos en Puerto Rico, provocado por el abandono de cientos de
mascotas que han sido lanzadas a deambular por las calles.
Se estima que hay más de 200
mil perros realengos en las vías públicas y se cree que muchos de ellos han
sido abandonados por sus dueños, según Wilma Rivera, directora de
la Oficina Estatal para el Control de Animales
del Departamento de Salud de Puerto Rico.
“Esto es sorprendente porque
después que tienen un animal, sea de raza o no, lo dejan en la calle”, denunció
Gladys Quiñones, cofundadora de Aguadeños en Defensa de los Animales de Puerto
Rico (ADAPR).
Así lo confirmó Olga Rodríguez,
agente humanitaria de la Asociación Pro Albergue y Protección de Animales
(APAYPA) de Villa Michelle, en Mayagüez: “Nosotros recibíamos sobre 14 mil
animales al año, pero desde que comenzó la crisis en el 2006 esta cantidad ha
aumentado”.
El mayor problema para Eugenio
Crespo, director del albergue Villa Michelle en Mayagüez, es que el abandono de
mascotas solo provoca que los animales deambulen y se reproduzcan más,
agravando la situación de sobrepoblación.
Un estudio realizado por el “Caribbean Recycling Foundation,
Inc.” en el 1999 estima que hay aproximadamente 165 mil animales realengos,
siendo el único estudio que trata cifras relacionadas con el problema de
animales realengos en Puerto Rico. Desde entonces se estima que casi 17 años después
de su realización la cantidad de sobrepoblación haya aumentado.
Yeidy Velázquez, Presidenta de
la Organización Ciudadanos Pro Albergue de Animales de Aguadilla (CPAAA)
comentó: “lo triste es que aproximadamente un 95 por ciento de los animales que
se recogen se tienen que poner a dormir por falta de espacio en los albergues”.
Disminuyen los donativos
Para la Asociación Pro Albergue
y Protección de Animales, el problema no es solo que la cantidad de animales
realengos haya incrementado, sino también el que las donaciones que reciben
vayan disminuyendo.
“Nosotros subsistimos gracias a
las donaciones y por los voluntarios que ofrecen de su tiempo, sino no podemos
seguir ofreciendo nuestros servicios. Mucho menos ayudar a mejorar la situación
de la sobrepoblación de los animales”, añadió Rodríguez de APAYPA.
Un ejemplo de la reducción de
donativos recibidos es el caso de una donación fija que recibía regularmente la
CPAAA, cuya cifra rondaba entre los $3,500 y $4 mil, y desde hace siete años se
redujo a $1,500. Esto es tan solo el reflejo de cómo la crisis económica ha
afectado masivamente.
“Desde entonces ya no recibimos
donativos como antes”, lamentó Velázquez, cuya preocupación ante estas mermas
es el no poder realizar a plenitud su misión.
Los miembros de estas
organizaciones son los que se ven mayormente afectados económicamente, ya que
son ellos quienes brindan de su propio dinero para mantener las operaciones
diarias de las organizaciones a las que pertenecen.
“Tratamos de utilizar las
donaciones para cubrir los gastos de alimentos y medicamentos de los
animalitos, pero ya el dinero no nos alcanza y cada cual tiene que ponerlo de
su bolsillo. Por amor a los animales”, destacó Velázquez, quien lleva años en
la CPAAA intentando omitir la práctica de la eutanasia en animales saludables.
Para Quiñones de ADAPR el colmo
es que, de cada 10 donativos recibidos, seis son de extranjeros, y los que han
disminuido son los que se reciben localmente, mientras que los donantes
extranjeros continúan con sus aportaciones. Especialmente los que ha visitado
la Isla y quedan impactados con la situación de los animales.
“Es preocupante que sean de
otros países a los que realmente le importe lo que está pasando en nuestro país.
Ellos cooperan mucho con cosas para las mascotas, pero ¿qué le sucede a la
gente de aquí? No les importa”, exclamó la rescatista Quiñones.
La insuficiencia de donativos
es otra de las razones por las que las organizaciones han tenido que buscar
personas dispuestas a brindar de su tiempo y hogar para cuidar a algunos de
estos animales, en lo que consiguen darlos en adopción, tanto en la Isla como en el extranjero.
Ejemplos a seguir
“La Asociación Universitaria
Protectora de Animales (AUPA) es un modelo a seguir de lo que se quiere lograr.
Es crear conciencia de la importancia del aporte de cada puertorriqueño para
mejorar este problema”, dijo la profesora Hilda Colls, encargada de AUPA.
Esta asociación nació de un
esfuerzo de la CPAAA y varios profesores de la Universidad de Puerto Rico de
Aguadilla, con el propósito de minimizar el sufrimiento de tantos animales abandonados
en el área oeste de la Isla.
La AUPA es reconocida por la
UPR y está compuesta por estudiantes de la misma universidad, quienes se hacen
cargo de algunos de los animales que recogen las organizaciones. Así,
encargándole uno o varios animales a cada integrante de la asociación, estos
los cuidan en su casa hasta que se le consigue una familia adoptiva.
Otra opción por la cual han
optado algunos albergues y organizaciones es la creación de vínculos con
asociaciones dedicadas al rescate de animales ubicadas en el exterior,
especialmente en Estados Unidos.
Davis, quien actualmente reside
en Isabela y está en contra de la eutanasia de los animales saludables, se mantiene
en constante contacto con varios albergues en Estados Unidos. A través de ella, la AUPA y la CPAAA han enviado
algunas de las mascotas que rescatan.
Esta opción aumenta las
posibilidades de una familia adoptiva para los animales rescatados, pero
también es costosa, ya que los animales tienen que irse de la Isla en perfectas
condiciones de salud, vacunados y con su expediente al día.
Otro ejemplo es el del veterinario
José Armando Cruz, quien tiene una clínica móvil en la que ha realizado aproximadamente
1,500 cirugías y esterilización a perros y gatos en distintas comunidades alrededor
de la Isla.
Esta iniciativa comenzó como
parte de un sueño profesional y de su compromiso por ayudar al control de la
sobrepoblación de animales realengos y abandonados que existe actualmente en la
Isla. (Accede vídeo de 4 minutos con su historia, en inglés).
Castigo legal
Algunos no saben que dejar a un
animal con la intención de desampararlo es calificado como un acto criminal por
la Ley 154 del 4 de agosto de 2008, llamada Ley para el
Bienestar y la Protección de los Animales.
Son más los que desconocen que
las restricciones legales implantadas en el 2008 catalogan el abandono de
mascotas como un delito grave contra los animales, y que pueden imponer una
pena máxima de ocho años de cárcel y una multa de hasta ocho mil dólares.
Dependiendo del estado en que se encuentre la mascota al momento del abandono.
La educación como prevención
Para estos grupos y organizaciones de rescate la
solución para mejorar el problema del abandono y maltrato de animales está en
la educación
desde temprana edad, pues los niños son la
única esperanza que tiene Puerto Rico para mejorar esta situación que se agrava
día a día.

