miércoles, 26 de octubre de 2016

Población de animales realengos empeora en Barceloneta

Residentes del sector la Boca alegan que han sido ignorados


Noticia redactada por Solimar Santana/ Foto suministrada

A diario muchos animales rondan día y noche las calles del país rebuscando entre la basura para poder saciar su hambre, siendo ignorados por el gobierno y parte de la población.

El bienestar de estos animales, la mayoría perros y gatos, parece no ser una prioridad para algunos municipios de Puerto Rico, especialmente Barceloneta.

En los ciudadanos de este municipio aún prevalece el coraje y el resentimiento de hace nueve años tras el escándalo ocurrido un 9 de octubre del 2007, donde se hizo público el lanzamiento de cientos de perros y gatos por la firma Animal Control Solutions, en el puente Paso del Indio en Vega Baja. Desde entonces, la imagen de dicho pueblo y por consiguiente de la isla, se vio afectada.

Los residentes del barrio La Boca en Barceloneta, denunciaron que allí siempre ha existido el problema de perros y gatos realengos, pero desde que salió a la luz pública la matanza del 2007, el aumento de esta población ha empeorado notablemente.

Para los vecinos barcelonetenses no es un secreto que personas de otros sectores del mismo municipio y de otros pueblos van constantemente a abandonar y soltar animales en el llano de su barrio. “De vez en cuando aparecen carros que sueltan a dos y tres perros”, indicó Linda Rivera, residente de La Boca.

Para ellos, uno de los problemas con los animales realengos es que afecta sus ventas porque los negocios del área se enfocan en lo que es comida. Además, que reciben clientes de otros pueblos y de Estados Unidos que llevan a sus amigos y familiares a comer alcapurrias y mariscos.

“De cada rato los ves rondando por el área (perros y gatos), con hambre y tumbando zafacones. Es triste”, expuso Juan Torres, dueño del Negocio La Llave del Mar, del mismo sector en Barceloneta.

La percepción de los residentes de esta comunidad es que son ignorados por no encontrarse en una zona denominada como turística. “Se creen que porque estamos en el campo no contamos, pero los perros que se pasan arrastrándose por ahí nos hacen perder clientes”, lamentó Torres.

Los residentes alegaron que las peticiones para el recogido constante de animales realengos en este sector han sido ignoradas, y su reclamo persiste ante una promesa incumplida desde hace nueve años.

“El municipio prometió un albergue. Debería hacer algo concreto y no una simple promesa para tapar el daño ocurrido”, manifestó Rivera.

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